A DIALOGICAL RESOURCE FOR NAZARENE CLERGY
USA/Canada Church of the Nazarene
     
 
TCD: Trastorno Cristo-deficitario
Escrito por Leonard Sweet   
Viernes 21 de Mayo de 2010 07:47

people-at-the-cross¿Le gustaría escuchar “buenas noticias”?

Dios ya se cansó de la icolaco (“la iglesia como la conocemos”).1 No es tanto que Dios esté desiglesiando el cristianismo cuanto recristianizando la iglesia. Si las “noticias” de que Dios ya está harto de la icolaco le suena como malas noticias y no buenas, entonces es tiempo de que eche a la basura sus conocimientos de la historia del cristianismo y empiece de nuevo, pues el cristianismo, para empezar, nunca pretendió ser una religión. A lo sumo, Cristo lo que nos dio fue “la forma de una religión sin religión”, o, alternativamente, una “religión irreligiosa”2 o una “antirreligión”.3 Cristo no se ocupó de la iglesia como sistema.

Alan Hirsch propone la siguiente fórmula: “cristianismo menos Cristo es igual a religión”.4 Hirsch se inspira en Jacques Ellul, quien arguye que si uno saca a Cristo de la ecuación, termina apenas con una religión. Cristo es antirreligión, dice Ellul.5 El ministerio de Cristo anula los sistemas religiosos como un todo. Aun cuando los humanos resulten especialmente creativos en dar con diversas maneras de sacar a Cristo de la ecuación, Cristo es quien libera al reino de Dios de lo que es la religión.

La crisis de la iglesia de hoy en día se desprende de una sola cosa: el trastorno Cristo-deficitario.

La crisis de la iglesia hoy en día no tiene mucho que ver con mermas numéricas, congregaciones que envejecen, instalaciones caducas, crisis financieras o promiscuos escondidos debajo de una sotana.La narrativa de la iglesia está en bancarrota, bíblica, teológica y espiritualmente hablando. La iglesia ha estado ocupada en contar historias que no son la historia de Dios; en soñar otros sueños que no son los sueños de Dios como los reveló Cristo.

Dios está ahora descubriendo el sueño de Cristo por medios solo disponibles divinamente. Jesucristo, el Ser divino (Hijo de Dios) que se hizo Ser humano (Hijo del Hombre), vino a revelar “el secreto de la vida”, y a poner fin a nuestra enajenación (al menos) y a nuestro descuido (a lo sumo) en cuanto a cómo Dios quiso que nosotros los humanos viviéramos nuestras vidas.

Una selección del más reciente libro por Len Sweet, So Beautiful: Divine Design for Life and the Church [Bellísimo: el diseño divino para la vida y la iglesia].

Cristo también vino a demostrarnos cómo unirnos a la misión de Dios en el mundo. O como Él mismo dijo: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”,6 y por Cristo unírsele a la misión del Padre en el mundo, nos demostró cómo ser un instrumentum conjunctum cum Deo, un “instrumento moldeado según el contorno de la mano de Dios”, para usar las palabras que le vinieron en un sueño a San Ignacio de Loyola.7 Admito que hay una ambivalencia en esta metáfora de Ignacio, especialmente cuando se trata de normas y políticas en las que el instrumento rápidamente puede tomar la forma de un látigo para imponerle la voluntad de Dios al pueblo. Pero, cuando la metáfora se entiende debidamente, nuestras vidas y nuestras comunidades pueden ser instrumentos “moldeados a la manera de la mano de Dios”. Si la mano de Dios es del tipo MRE-moldeada (misión-moldeada, relación-moldeada y encarnación-moldeada), entonces los seguidores de Cristo son moldeadores del Espíritu.

Este es el mejor tiempo para ser la iglesia.

Este es el peor tiempo para ser una iglesia.8

--Reggie McNeal, aclamado escritor

La pasión para la evangelización no es otra cosa que la pasión por la lectura de las señales de lo que Dios pretende hacer, por el atar los cabos de Dios, por el enlistarse, por el sacrificar nuestras vidas sobre esos cabos que Dios ha atado. El jesuita francés Jean Danielou, al escribir sobre la teología de la misión en la década de 1950, decía que los esfuerzos misioneros fructíferos “dejan de estar pensando en llevar a Cristo a la India… y se dedican a estar pensando en cómo encontrar a Cristo ya en la India”.9

Cuando San Agustín ofrecía la Santa Cena en África del Norte en el siglo quinto, solía decir, “Reciban lo que son”. Uno ya es el cuerpo de Cristo. Agustín no decía, “Reciban lo que serán”, porque Dios ya ha comenzado una gran cosa en uno, y ya está activo en la vida de uno.

Siendo que la verdad se revela en nuestra relación de imago Dei con missio Dei, en la evangelización estamos profundizando nuestro entendimiento de Dios y calmando nuestra sed de la verdad de Dios. La evangelización auténtica levanta el velo de lo que Dios intenta hacer y manifiesta la imagen de Dios en el mundo en que estamos. No es tanto que hemos sido creados a imago Dei cuanto que hemos sido creados para llegar a ser imago Dei. Llegamos a ser la imago Dei al participar en la missio Dei. Toda belleza tiene su significado en la belleza de Cristo.

Algunos ven las huellas de Dios en las megaiglesias, otros en las microiglesias, y otros en las casaiglesias. Unos las ven en lo emergente, otros en lo que está emergiendo, otros en lo revolucionario, y aún otros en Hechos 29 o “la iglesia orgánica” o “la iglesia misional” o “la iglesia de la época”. En nuestra búsqueda de lo que Dios “pretende” hacer, hemos sido hechos como Pullinger, o como Wimber, o como Hybels, o como Neighbour, o como Warren.

Pero hay algo que atraviesa todas estas evidencias de la obra del Espíritu en nuestros días. ¿Estamos “pretendiendo” lo que Dios “pretende” hacer?

El descubrimiento del “secreto de la vida” nace en cada plaza de la existencia. Estoy convencido de que Dios, por la razón que sea, ahora ha escogido secretar el secreto de cada poro de nuestro planeta. De hecho, es el diseño divino de la vida lo que emerge pestañeando tras los gases lacrimógenos de la retórica postmodernista y el delirio descontruccionista. Durante los últimos treinta años, el desconstruccionismo ha librado una guerra contra la afirmación, y los positivos han estado perdiendo ante los negativos. Aun los rompebarcos han estado haciendo mayor fortuna que los fabricabarcos, ya que los rompebarcos de la India, Pakistán y Bangladesh han estado desmantelando los obsoletos barcos pesqueros, y los de las armadas del mundo, refundiendo y rehaciendo el acero para venderlo en piezas con enormes ganancias. Francamente, necesitamos el dolor y el pánico de lo negativo cuando la verdad ha dejado de penetrarnos.

Pero ahora la batalla es con lo positivo. Es tiempo de que la iglesia, como una Armada de Salvación, construya barcos y puentes en vez de destruirlos. Ahora es el tiempo para la vida después de la desconstrucción. Ahora es el tiempo de entrar en una nueva era de exploración, una era impulsada por un antiguo descubrimiento hecho nuevo: la vida se hizo para que fuera misional, relacional y encarnacional.

Guardar leyes, cobrar deudas, anotar puntos y recompensar méritos son galimatías de los sistemas religiosos que tratan de controlar a Dios y limitar el cielo a personas como nosotros, pero Cristo las eliminó en la cruz.10

--Stephen Cottrell, obispo de Reading

En este libro usted no encontrará alusiones a “la vida espiritual”. Todo de ese lenguaje de “la vida espiritual” es parte de nuestro problema. No hay una vida espiritual. Hay solo una vida. Una vida en la que lo espiritual no está separado sino junto.

LEONARD SWEET ocupa la cátedra E. Stanley Jones para la evangelización en la Universidad de Drew, y es el autor de So Beautiful: Divine Design for Life and the Church [Bellísimo: el diseño divino para la vida y la iglesia].

Derechos reservados 2009 Cook Communications Ministries. So Beautiful, por Leonard Sweet. Usado con permiso. No puede reproducirse sin el permiso de la casa publicadora. Todos los derechos reservados.
Notas:

1. De quien primero escuché esta frase fue de Wolfgang Simpson cuando celebrábamos juntos el Domingo de la Reforma de 2008 en Wittenberg, Alemania.
2. Peter Rollins, The Fidelity of Betrayal: Towards a Church Beyond Belief [La fidelidad de la traición: hacia una iglesia que trasciende la creencia] (Brewster, MA: Paraclete, 2008), 122, 162.
3. En cuanto al cristianismo como “antirreligión”, véase Jacques Ellul, The Subversión of Christianity [La subversión del cristianismo], trad. por Geoffrey W. Bromley (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1986), 141.
4. Hay más en el blog de Alan Hirsch titulado, “Paul Would be Appalled” [Pablo se hubiera horrorizado], 7 de diciembre de 2007, en The Forgotten Ways: The Missionary Musings of Alan Hirsh www.theforgottenways.org/blog/2007/12/07/paul-would-be-appalled/comment-page-2 (se entró el 13 de marzo de 2008). Ver también The Forgotten Ways: Reactivating the Missional Church, por Alan Hirsch (Grand Rapids, MI: Brazos, 2006).
5. Para mayor información vea The Subversion of Christianity [La subversión del cristianismo] de Ellul, 11-13, 17-18, 141. En cuanto al argumento filosófico de que el cristianismo no es una religión, véase The Fidelity of Betrayal, por Peter Rollins.
6. Juan 5:19
7. O como se expresa en las Constituciones [813]: “ser instrumentos humanos íntimamente unidos con Dios”. Ver San Ignacio de Loyola, The Constitutions of the Society of Jesus, trad. Por George E. Ganss (St. Louis: Institute of Jesuit Sources, 1970), 22, 322.
8. Reggie McNeal, conversación con el autor, 2008 Orcas Advance.
9. David Burrell, según lo cita Rupert Shortt en God’s Advocates [Los voceros de Dios] (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2005), 134.
10. Stephen Cottrell, Do Nothing to Change Your Life [No hagas nada para cambiar tu vida] (Londres, Church House Publishing, 2007), 36.

 

 

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