A DIALOGICAL RESOURCE FOR NAZARENE CLERGY
USA/Canada Church of the Nazarene
     
 
Entrevista con Len Sweet
Escrito por Grace and Peace Magazine   
Lunes 17 de Mayo de 2010 21:28

leonard-sweetEl renombrado teólogo y futurista eclesiástico Len Sweet dice que “es tiempo de que presionemos el botón de rearranque del cristianismo” y volvamos al “sistema operativo original”. En su nuevo libro, So Beautiful: Divine Design for Life and Church [Bellísimo: el diseño divino para la vida y la iglesia], Sweet desentraña las implicaciones que tiene el “rearrancar” para nuestras vidas y para la iglesia. Una de las maneras en que lo hace es hablando de la iglesia tipo MRE (misional, relacional y encarnacional). La Revista Gracia y Paz se encontró con Len y le hizo varias preguntas acerca de su libro y de lo que él quiere decir con la iglesia tipo MRE.

G&P: ¿Qué le movió a escribir So Beautiful y qué sintió usted que faltaba en la discusión acerca de la iglesia misional?

Sweet: La palabra misional es excelente, pero no dice toda la verdad. Uno puede ser misional por toda clase de malas razones. Hay misiones buenas y misiones malas. Es decir, el diablo tiene una misión. Lo que nos faltaba era la sustancia. Me ponía nervioso que se conversara acerca de lo misional sin que se tratara el asunto del contenido.

Así que escribí So Beautiful para hablar de lo que es el sistema operativo bíblico o el diseño divino para la vida y la iglesia, y de cómo Dios pretende que nosotros vivamos y nos movamos y seamos. Y ahí llegó la revelación, pues empecé a ver un patrón en la Biblia que se repetía una y otra vez. Empezaba de la manera más clásica en aquello de “ir por todo el mundo” (esa era la parte misional); “hacer discípulos de Jesucristo” (esa era la parte relacional); y traer todas las culturas a esta relación (esa era la parte encarnacional).

Y empecé a ver este patrón en todo lugar: en los credos, y en la descripción que el Señor Jesús hacía de sí mismo. “Yo soy el camino” es lo misional. “Yo soy la verdad” es lo relacional, y luego, en “Yo soy la vida”, estaría lo encarnacional, el vivir la vida encarnada. Empecé a verlo en aquellos movimientos de la historia de la iglesia en los que había habido un despertamiento espiritual. Fueron un redescubrir del sistema operativo original, un vivir este diseño divino para la vida en la iglesia. Yo quería contar toda la historia y toda la verdad, no solo parte. Esa es la historia detrás de cómo escribí So Beautiful.

G&P: Enfoquémonos en lo que usted llama la iglesia tipo MRE. ¿Qué significa ser encarnacional y cómo ello debe afectar la manera en que vemos el ministerio?

Sweet: La pregunta que se tiene que hacer la iglesia es, “¿Cómo es Cristo percibido, hecho real, y realzado en la varias culturas en las que nos encontramos?” Es importante entender que estamos hablando acerca de un mundo que va cada vez más en dos direcciones a la misa vez: se está volviendo más global y se está volviendo más local. Como resultado, las manifestaciones de Cristo necesitan ser cada vez más globales y más locales.

Cuando uno habla con la mayoría de las personas de otras tradiciones religiosas, lo que entienden es que a los cristianos les gusta ver a un Cristo negro, a un Cristo amarillo, a un Cristo castaño,  y a un Cristo blanco. A los cristianos les gusta el hecho de que Cristo se hace carne en la cultura en la que está presente. No tenemos una apariencia común acordada en la que Cristo se encarna a sí mismo. En otras palabras, el cristianismo se dispersa como semilla y no como planta de maceta. Y el Cristo que surge en una cultura en particular puede sonar más africano con tambores, o más indio americano con tambores, sonidos y cuerdas (la música puede ser diferente). Nuestro cristianismo no reside en una sola cosa (se ajusta a la cultura). De esto trata el principio encarnacional que Cristo nos dio: no quiero que sean del mundo, pero quiero que estén en el mundo (no tenemos la opción de huir del mundo). Así que cuando adoro con los africanos, deberé oír sonidos africanos; y deberé cantar himnos africanos. Es así como el evangelio quiere “encarnarse” en cada cultura.

G&P: ¿Qué se quiere decir con que la iglesia sea relacional?

Sweet: Hay veces que la iglesia puede enamorarse de otras cosas además de Cristo. Uno de los más grandes amores de la iglesia es el liderato, cosa que casi convertimos en obsesión. Asisto a coloquios y puedo escuchar que la palabra “líder” se menciona mil veces, pero solo escucho el nombre de Cristo mencionarse una docena de veces. Hemos hecho que la iglesia se trate de muchas otras cosas además de Cristo. La Biblia dice claramente que si Cristo es levantado, atraerá a todos a sí mismo (Juan 12:32). Esto es una de las cosas que tengo con la iglesia: desarrollamos comités, esbozamos esta y otra estrategia, empezamos programas, pero la iglesia tiene que entender que todo esto es para levantar a Cristo. Él es el que atrae, y lo nuestro es enfocarnos en cómo levantar a Cristo de modo que la gente pueda escucharlo, verlo, olerlo, gustarlo y tocarlo en nuestras comunidades. Esto es lo que significa ser relacional.

G&P: ¿Es la presente una atmósfera oportuna para que la iglesia tipo MRE florezca?

Sweet: Pienso que sí. La iglesia del futuro será de muchos tamaños y de muchas expresiones. Algunas iglesias serán más grande que lo que jamás imaginemos. Ahora estamos viendo el movimiento de la iglesia orgánica, de la iglesia en las casas, y de la iglesia simple. Habrá un movimiento que se alejará de las “iglesias de estacionamientos” para acercarse a las “iglesias peatonales”. Lo que quiero decir con esto es que serán iglesias ancladas en el vecindario, a las que se pueda ir a pie. Nos estamos moviendo hacia una cultura peatonal, en la cual la gente querrá caminar al trabajo, caminar a la tienda, y caminar a la iglesia, y por eso pienso que habrá oportunidad para las iglesias pequeñas, especialmente las iglesias de vecindario. Pero necesitarán hacer bien la parte de la conexión. Deberán entender lo que realmente significa conectarse con Dios, conectarse los unos con los otros, y conectarse con los extraños. Y esto es mucho decir.

G&P: ¿Cómo uno crea y alimenta un clima de tipo MRE en la iglesia cuando puede que haya resistencia de parte de los que quieran proteger o reforzar una cultura eclesiástica existente?

Sweet: Para los nazarenos esto es realmente clave. Una de las características distintivas de la tribu nazarena es la preservación de la doctrina de santidad, pero la clave real es, “¿Cuál es la naturaleza de lo que Cristo entiende por santidad?” Yo mismo provengo de la tradición de santidad, y una de mis preguntas es, “¿Cómo es que empezamos entendiéndola tan bien para terminar entendiéndola tan mal?”

Me gusta que hayan llamado a la revista, “Gracia y Paz”. Pero la paz no es la ausencia de conflicto o la ausencia de pecado. Es la presencia de la redención y la reconciliación. ¿Escuchan esa diferencia? Cuando hablamos acerca de la paz no queremos decir que no va a haber más conflicto, que no va a haber más lucha. No. El concepto de “shalom”, de paz, no es la ausencia de algo, sino la presencia de la reconciliación, la presencia de la redención, la presencia de personas que se encuentran a sí mismas y se conectan con Dios. Es el liberar y el desatar las fuerzas espirituales de la redención y de la sanación. Y lo mismo pasa con la santidad. Lo que entendían los fariseos por santidad era el separarse de todo lo que fuera impuro. Había leyes y códigos de pureza. Si uno era un leproso, no podía acercarse a nadie. Uno portaba un letrero que decía que era impuro. Si uno era un buen judío, no se acercaba a los pecadores, sino que se separaba de ellos. Cristo irrumpió en la escena y le dio una voltereta a esto, totalmente. Cristo redefinió lo que significaba vivir la vida santa. No era separarse de las personas, sino relacionarse con ellas y permitir que de uno saliera la redención, la reconciliación y la santidad. Cristo no solo sanó la lepra, sino que tocó al leproso. ¡Y yo digo que esto es enorme!

¿Quiere alguien vivir la vida santa? Que vea hasta dónde llegó la encarnación: Jesús se arrodilló y lavó los pies de sus discípulos. Claro, que uno no puede lavarle los pies a alguien sin mojarse ni ensuciarse las manos. La pregunta es: “¿Pueden los cristianos ensuciarse las manos?” Pienso que una de las preguntas en el juicio final será, “Déjame ver tus manos: ¿las tienes limpias?” Si uno las tiene limpias, nunca habrá estado en contacto con lo impuro. Así fue como el Señor Jesús redefinió totalmente la santidad. No tengo idea de lo que nos ha pasado para que, básicamente, hayamos terminado en el lugar donde Jesús encontró a los fariseos. Uno no se separa del mundo; uno se separa para el mundo como una fuerza en pro de la gracia y la verdad.

G&P: ¿Cuán variado puede ser el bellísimo diseño de Dios para las iglesias?

Sweet: El pasador con el que fijamos la rueda estriba en si Cristo es levantado o no. Mucho de la adoración hoy tiene que ver con tener una experiencia. Pero la experiencia por la experiencia misma es baalismo. Es “baalista” convocar los espíritus para que todo el mundo tenga una gran experiencia. No. Uno debe salir del tiempo de adoración diciendo, “¿Verdad que tenemos un gran Dios? ¿Verdad que Dios es grande? ¿Verdad que Cristo Jesús es increíble?” Y no diciendo, “Oh, qué gran experiencia, ¿verdad?” Todo deberá ir de vuelta a Cristo. ¿Está siendo Cristo levantado? ¿Está siendo Cristo manifestado?

Ahora, es importante recordar que Cristo nunca se interesó en lo homogéneo. Se interesó en la armonía y no en la monotonía. La pregunta que hay que hacerse es, “¿Qué significa para nosotros armonizarnos bellamente juntos?” No es que cantemos las mismas notas, las mismas palabras, o los mismos ritmos. Habrá veces que ni siquiera estaremos en la misma página, pero siempre deberemos estar cantando la misma canción de amor al Señor Jesús. La función del Espíritu Santo es hacer a Cristo vivo en la iglesia, pero no podemos olvidar que la iglesia no es un canto de una sola nota (es una armonía de sonidos): es una orquesta. Algunos han acuñado  esta nueva palabra: “monodoxia” (en oposición a ortodoxia). La monodoxia significa que habrá una sola manera de ser cristiano: mi manera. Pero según el principio encarnacional, habrá muchas maneras correctas de ser un seguidor de Cristo.

G&P: La belleza es una forma interesante de pensar acerca de la bondad y de la piedad. ¿Cómo hizo usted la conexión?

Sweet: En realidad es parte de nuestra propia herencia, de la tradición cristiana. Nuestros ancestros dieron con la conexión, lo cual es uno de los grandes logros de la iglesia medieval. ¿Cómo uno sabe que Cristo se está manifestando? Tomás de Aquino lo tomó de Aristóteles y lo desarrolló con formato cristiano, para lo cual desarrolló una prueba. Se le llama los tres trascendentales del ser, los cuales son la belleza, la verdad, y la bondad. Los transcendentales explican cómo uno sabe que Cristo se está manifestando, cómo uno sabe que es realmente Cristo y no otra cosa.

Aquino luego desarrolló la idea de la correspondencia de los trascendentales: donde alguien encuentre uno tiene que encontrar los tres. Es así como el cristianismos entiende la belleza, lo cual es diferente a la manera del mundo entenderla. No es belleza de Hollywood; es belleza del Calvario, es belleza del Gólgota. La cruz es hermosa para el cristiano, pero no lo sería para el mundo. Y es bella porque es buena, y porque es verdadera; así el todo, la presencia de cada una de estas cualidades, está ahí. De modo que uno tiene una comprensión muy diferente de lo bello cuando proviene de los cristianos que cuando proviene de la cultura. Cristo se manifiesta cuando uno encuentra presente la belleza, la verdad y la bondad. Pero las tres tendrán que estar ahí.

G&P: ¿Hay lugares en los que la iglesia debería estar nombrando la belleza y no lo hace?

Sweet: Bueno, pienso que los informes pastorales anuales deben ser precisamente eso. Los informes anuales de uno no deben ser tanto en cuanto a estadísticas sino en cuanto a proveer las historias propias de belleza, verdad y bondad como se manifiestan en la comunidad. Y, en cuanto a mí, dénmela en forma de imagen. Quiero ver un vídeo de cómo usted hermoseó su comunidad, como usted la hizo “veraz”, y cómo proveyó bondad en la comunidad de uno. Denme las historias de bondad, belleza y verdad en esa comunidad. Para mí, ese sería el informa anual ideal.

G&P: ¿Cómo podemos mantener la belleza delante nuestros ojos?

Sweet: Apuesto a que muchos nazarenos conocen el antiguo cántico evangélico, “Que la belleza de Jesucristo se vea en mí”. ¡Ahora sí! Tratamos de que se vea todo lo otro en nosotros, como “que las destrezas de liderazgo” se vean en mí, cuando de lo que se trata es de que dejemos que la belleza de Cristo se vea en nosotros. Para mí, eso lo dice todo.

G&P: A veces la iglesia lucha con aceptar la innovación. ¿Cómo permitirles a nuestras iglesias ser más misionales, relacionales y encarnacionales sin obstruirlas?

Sweet: Creo que toda iglesia debe invertir en investigación y desarrollo. Si lo suprime, se le impide a la gente de avanzada el que trate de entender lo que está pasando allá afuera, y cómo manejarlo. Impedírselo es confiscar el futuro de la iglesia. Todo habrá terminado. Puede que uno no esté de acuerdo con algo de la investigación, pero no es de eso que estamos hablando.

Toda iglesia debe manejar la investigación y el desarrollo para poder ser más creativa dentro de su propia comunidad, para que pueda adelantarse a los acontecimientos. Cuando todo se está moviendo, la única manera de pegarle a un blanco movible es poniéndosele delante. En esta cultura ya nada es estacionario. No existe el statu quo. Todo está en movimiento. No estamos viviendo en un mundo de carpe diem (“aprovecha el día de hoy”), sino en uno de “carpe mañana” (“aprovecha día de mañana”). En esa clase de mundo la investigación y el desarrollo resultan demasiado de importantes.

Por tanto, a la gente se le deberá permitir la innovación, evitando apresurarnos a darle el mote de herejes. La pregunta que hay que hacer es: “¿Cómo vivir el pasado sin vivir en el pasado? Para mí, aquí hay una distinción real, bien real. Uno vive a partir del pasado, pero una vez empieza a vivir en su pasado, todo habrá terminado. Algunas veces la mejor manera de ser fieles a nuestro pasado es evolucionando hacia otras maneras bellas de expresión que manifiesten a Cristo.
 

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