A DIALOGICAL RESOURCE FOR NAZARENE CLERGY
USA/Canada Church of the Nazarene
     
 
¿Quemaremos los barcos?
Escrito por Jim Wicks   
Lunes 04 de Julio de 2011 10:00
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Una reflexión sobre el discipulado y “la vida juntos”

WicksMientras más transito a lo largo de esta jornada de la vida común más convencido estoy que el discipulado no puede encapsularse de forma sistematizada. Los sistemas que creamos para asir a Jesús y mercadear un programa pueden resultar agotantes y confusos. Necesitamos alejarnos de lo que nos enmaraña y entrar a la senda por la que Jesús guiaba a sus seguidores mientras eran discipulados por su Maestro. En la Comunidad de Adsideo nos estamos dando cuenta que “la vida juntos”, como la llamaba Dietrich Bonhoeffer, es, de hecho, la conversación primaria de un testigo auténtico del Espíritu en el mundo de hoy.

El Señor Jesús era el maestro de la historia de la vida juntos. Invitaba a sus discípulos a adentrarse en su historia y les daba el completo privilegio de compartir en los goces y las tragedias de esta vida que había sido llamado a vivir. Necesitamos entrar a la narrativa bíblica y empezar a entender lo que el Señor Jesús se traía entre manos cuando llamó a aquellos hombres jóvenes y de un trasfondo tan diverso para que se juntaran y lo siguieran.

Nada parece más hermoso que pensar acerca de compartir una comida con tipos como Mateo y Simón el Zelote, y observar la interacción entre esos dos enemigos quienes un día se reconocerían mutuamente como hermanos.

Jesús primero les demostró a sus discípulos su propia vulnerabilidad y les confesó su necesidad personal de que la voluntad del Padre fuera cumplida. Las palabras del bautizador, “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30) se encuentran en la carne del Señor mientras les explica a los discípulos de dónde viene su comida. Les demuestra a los discípulos que su alimento viene de servir a la voluntad del Padre. Pone su vida por aquellos a los que el Padre lo ha llamado. No pide nada de los discípulos que Él no esté dispuesto a vivir. Vivió en la voluntad del Padre junto a aquellos que también llamaba para que fueran sus discípulos; aquellos que Él sabía que se volverían discipuladores.

En Adsideo, el discipulado es “vida que se pone”. Es el componente central de lo que significa ser un seguidor de Cristo. Es más que una clase, es la vida común, donde nuestras convicciones son comunicadas y expresadas. Es la expresión primaria de la esencia de Cristo en la iglesia. Es donde el cuerpo expresa el recurso dador de vida de Jesús. Es la vida en la que su gracia y verdad se convierten en algo más que un concepto, porque la entrega es un don vivo que se dan los unos a los otros. Es donde la reconciliación se vuelve no un ideal sino la norma. Donde la unidad es probada, y el Espíritu es revelado. Donde la vida juntos encuentra la intersección con su socio fundacional de la sumisión. Una de las realidades más negadas en la Biblia es la instrucción de someterse el uno al otro. Esa realidad interrumpe y derrumba nuestros ideales personales de híperindividualismo e invade nuestro derecho a la actualización propia. Para los occidentales que desean que el discipulado sea una auténtica expresión de su vida común, la sumisión es una interrupción total de sus reflejos culturales.

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Dischipleship se practica en Bresee Casa
para hombres sin hogar

Hablando en sentido práctico, nuestra vida juntos se ve así: Los lunes, 13 personas se reúnen para la enseñanza y para animarse a la vez que descubren cómo servir y prepararse para ministrar hospitalidad en el vecindario. Son aprendices que reflejan las cualidades de los “diáconos” de Hechos, capítulo siete. Todos desean de corazón el Reino, y sirven en capacidades únicas: algunos remueven el grafiti de nuestra comunidad; otros organizan visitas al centro de cuidado de ancianos; y aún otros sirven en la sala de estar del vecindario de Adsideo; otros preparan el plan para la próxima limpieza del río que bordea la ruta de las bicicletas; aún otros sirven en la Misión de Rescate de Portland donde se reparte comida, y en el servicio de capilla. Y ellos no solo son zelotes que sirven activamente, sino que también leen vorazmente y entran en activa conversación, puesto que el aprendizaje viene en combinación con el aprendizaje experiencial.

Los domingos en la noche, unas 30 personas se reúnen antes de la reunión formal para aprender del discipulado. Nos enfrascamos con una extensa lista de lectura, y los compañeros de aprendizaje resultan extremadamente importantes ya que compartimos la vida unos con otros. A todos se les requiere que escriban, y se procura el estudio del leguaje, la etimología, y la teología. Creemos que el lenguaje nos une, razón por la cual hay que trabajar intensamente en la comunicación.

Muchos de los nuestros son miembros de las casas de vida comunal, donde se practican diariamente las realidades físicas y espirituales de la reconciliación bíblica. Otros participan en el arte de comunidad por medio de la Casa Común y de las reunión de estudios bíblicos de hogar y otras. Creemos que aprendemos en comunidad lo bello de la inconveniencia. Participamos en el fuego purificador, un lugar en el que nuestras fuerzas son expuestas y hechas vulnerables; un lugar donde la conversación y la confesión auténticas son parte del ritmo diario de la vida. Hemos hecho pública la vida que se vive. Hemos también aprendido que muchos escogen no vivir en esta reflexión. Lo entendemos, y estamos aprendiendo a dejarlos en libertad y animarlos a que vivan sus convicciones de forma que glorifique a Dios y revele su corazón.

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El Señor Jesús se enfrentó a una cultura similar cuando incomodaba culturalmente a sus discípulos. ¿Cuántos de nosotros fijamos nuestro calendario personal alrededor del calendario de la expresión local de nuestra iglesia? ¿Cuántos consideramos las necesidades de otros sobre las propias nuestras? ¿Cuántos consideran a otros mejor que ellos? ¿Cuántos buscan en verdad entender la actitud de Jesús en las prácticas comunes de la vida de cada día, especialmente cuando se trata del cuerpo? ¿Cuántos ponen las necesidades de la familia de la fe por sobre todas las demás? ¿Cuántos están realmente buscando elevar a otros a la misma condición de sus familias biológicas? ¿A cuántos les preocupan las viudas y los huérfanos? Hay muchas otras preguntas que se pueden hacer. Hacerse discípulo de Cristo requiere que se hagan más preguntas y que se vivan las respuestas en maneras que revelen el corazón de Dios en las situaciones de cada día.

Por un lado, queremos hacer nuestras las palabras del Señor Jesús cuando dice, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). Pero a menudo somos descaradamente falsos con nuestro compromiso de vivir esa vida de abandono a Cristo. Por mucho que lo deseemos, nunca comprenderemos la profundidad de un compromiso. Por esa razón creemos que hemos sido llamados a ser hacedores de discípulos los unos para con los otros, así como el Señor Jesús instruyó a los discípulos a que se amaran unos a otros como Él los amaba. Este un amor que nunca falla, nunca se rinde, que siempre desafía y nunca se satisface, un amor que dice, “No estás solo”. Pero también es un amor que nos libra de la desesperación y un amor que revela y consume, un amor que salva. Todos estamos en la necesidad de que Jesucristo se haga presente en nuestras vidas a medida que nos animamos y nos amonestamos unos a otros.

De vez en cuando se nos pregunta: “¿Cómo pueden ustedes vivir de esa manera sin sufrir agotamiento?” Nosotros simplemente respondemos que el agotamiento no es posible cuando Cristo está en el centro de nuestros esfuerzos y de la vida que vivimos. No hemos sufrido al punto de la muerte. Hemos sido llamados para este tiempo, para un estilo de vida; para nosotros, el discipulado es vida vivida. El mundo necesita que descubramos lo que significa ser su discípulo a medida misionamos en este tiempo y en este espacio del siglo 21.

JIM WICKS sirve como pastor titular de la Comunidad de Adsideo en Portland, Oregón (www.communityofadsideo.com)

 
 
     
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